miércoles, 9 de abril de 2014

¿Por qué los algunos niños pegan o muerden?

111343570
Publicado en la comunidad Primer Bebé
Es habitual recibir consultas de mamás o papás muy angustiados porque han sido citados por el personal del jardín de infantes al que concurren sus hijos, debido a que éstos manifiestan conductas repetitivas de pegar o morder en la clase.
Si bien es importante prestar atención cuando un niño pega, muerde, tira del pelo o agrede a otro, también es importante tener en cuenta algunas características de este comportamiento, para discriminar entre conducta “esperable” y conducta “patológica”.
Entre los 18 meses y los 3 años, las conductas de agresión a otros niños son bastante habituales. Pegar, morder o tirar del pelo, es para muchos niños de esta edad, una manera de expresar emociones.
Debido a que el lenguaje verbal no está consolidado aún en los niños pequeños, ellos utilizan el lenguaje corporal para manifestar sus necesidades y sentimientos.
Emociones como frustración, enojo, bronca o celos hacia otro, serán probablemente expresadas mediante la agresión, ya que todavía no pueden usar las palabras.
Con niños de 4 o 5 años es menos probable que esto ocurra, ya que pueden decir lo que necesitan, expresar su enojo o lo que sienten.
Si la conducta de pegar persiste hasta esta edad, es importante estar atentos a su frecuencia y determinar si el niño que agrede está atravesando alguna problemática familiar o escolar que no está pudiendo manejar y, en ese caso, realizar una consulta profesional.

¿Qué debemos hacer los papás?


Cuando un niño pequeño presenta conducta agresiva hacia otros es importante:

  • Señalar verbalmente con firmeza lo incorrecto de la conducta.  Mirar al niño a los ojos con seriedad, tono firme y decir  “No se pega, muerde al amigo o compañero”.  Si es necesario controlar físicamente al niño agarrar su mano y separarlo del niño agredido.

  • Si el niño persiste en su intención, aplicar la técnica del tiempo fuera. Llevarlo a un lugar sin estímulos para que pueda pensar lo que hizo. (sostenerlo allí durante un tiempo no mayor a un minuto por año de edad).

  • No pegarle al niño en la mano o en el cuerpo como castigo por lo que hizo, sino estaremos siendo incongruentes con lo que queremos enseñar.

  • Cuando el niño se calmó hablar tranquilos sobre la importancia del buen trato entre pares. Reforzar la importancia de decir y usar las palabras en lugar de la agresión.

  • Nunca decirle al niño que él es “malo”, “feo”, “tonto”. Los grandes enseñamos repudiando la conducta de agresión, no al niño.

  • Si a pesar de todo, y a medida que el niño puede expresarse verbalmente la conducta agresiva persiste, consultar a un profesional especializado nos brindará tranquilidad y mayores herramientas para entender al niño y enfrentar la conducta problema.


Límites, caprichos y berrinches

 Ver más notas de este autor | Ver datos
 
Caprichos, berrinches
Si bien cada familia y cada hijo es único e irrepetible, detrás de un límite está siempre la necesidad de nuestros hijos de ser contenidos y la nuestra de contenerlos.













Son muchas de las frases que escuchamos a diario cuando los papás y mamás sienten que algo tiene que cambiar:

"Ya no sé qué más hacer con él!"
"Me siento agotada, hace lo que quiere y cuando quiere!"
"Ni las penitencias ni las promesas de regalos evitan el escándalo"

Por eso es bueno, preguntarse: ¿Cómo actuar frente a los berrinches/ rabietas de mi hijo? ¿Cuál es el límite justo? ¿Cómo hacer para que algo cambie y estemos todos mas tranquilos?

Primero, debemos entender que es absolutamente normal que nuestros hijos demanden, pidan y tengan deseo de todo y en todo momento. Pero esto es imposible de ser satisfecho, y tampoco es sano para él.

Marcando pautas claras desde el nacimiento, mostrándole lo que puede y no puede hacer, vamos construyendo el antídoto para el berrinche: Poniendo límites y los "NO" bien claros.

Si bien cada familia y cada hijo es único e irrepetible, detrás de un limite está siempre la necesidad de nuestros hijos de ser contenidos y la nuestra de contenerlos.


¿Qué es un límite?


  • Es sinónimo de amor y contención.
  • Es el primer acto de amor que los papás le ofrecemos en la vida.
  • Es el primer organizador de su vida.
  • No es algo más agregado, que puede ponerse o no. SIEMPRE están, aún sin estarlo
  • Dar y poner límites, es enseñarle a nuestro hijo a, que aprenda a esperar y a saber que todo no es aquí y ahora. Que hay cosas que puede y hay otras que no puede hacer o tener.

¿Hay que retarlos o ponerlos en penitencia?


Es un tema de autoridad, no de autoritarismo. Un niño de alrededor de dos años, responde bien si siente confianza en el adulto que pone ese límite, aunque lo desafíe.

El reto o la penitencia es una forma de castigarlos por lo que hicieron que no siempre los ayuda a entender porque se portaron mal o desobedecieron. Solo los para por un rato. Obedecen sin comprender.

No tenemos dudas de poner un NO rotundo, cuando está en riesgo la vida o la integridad física de nuestros hijos. Con aparatos eléctricos, lugares abiertos agresiones físicas.

La tenemos muy clara y ellos nos creen.

Pero frente a otras situaciones nos ponemos más dudosos, y ahí se producen los caprichos y los berrinches. Cuando el adulto duda ante el NO que pone, los chicos responden de esta manera, portándose mal, angustiándose.


¿Cómo lo manifiestan?


No quieren irse dormir, se niegan a comer o les resulta muy difícil estar tranquilos, se encaprichan por cualquier motivo. Pegan o pellizcan todo el tiempo, o se auto agreden.

Alrededor de los dos años, los niños tienen inmensos deseos de independizarse, de ser autónomos como a la vez de seguir siendo bebés. Por eso a veces se comportan tan mal que nos confunden.

Entonces aparecen los caprichos, para asegurarse de que los tenemos presentes todo el tiempo. Como una necesidad de llamar nuestra total atención. Y a la vez intentan hacer cosas que aún no pueden.

Tener en cuenta estas sugerencias que pueden ayudar a prevenir los caprichos:

Conocer y respetar sus horarios sus rutinas, los rituales que los ayudan a entender que hay momentos para cada cosa que se esperan y saben que llegaran.

Ejemplo: el momento de alimentarse, de ir a dormir, de darse un baño, de jugar, les permiten aprender a comprender la noción de tiempo y que todo no es ya, aquí y ahora.

Es importante saber que primero el LÍMITE los enoja pero luego los tranquiliza.

Algunas pautas a tener presentes en todo momento:
  • Probar y conocer cual es nuestro límite de tolerancia.
  • Firmeza: Sin golpes ni castigos físicos o psíquicos. No se aprende por humillación; de ese modo sólo se los somete y se los lastima.
  • Mostrarnos seguros pero con afecto y hablándoles mucho.
  • Coherencia entre papá y mamá.
  • No dar dobles mensajes.
  • Ofrecerle alternativas posibles que sí pueda realizar.
  • Respetar su enojo sin necesidad de intervenir. Acompañándolo y dándole tiempo para que se le pase.
  • Ser concretos.
  • Cumplir y sostener lo que decidimos.
  • Ser constantes en la puesta de límites
  • Poner un "NO" claro.
  • Limitarlos estando nosotros tranquilos, sin gritos.
  • Anticiparles cuando algo va a terminar o cuando no queremos que haga determinada cosa. Nuestra conducta y actitudes como padres serán el modelo y la forma en la cual comprenderán qué esperamos de ellos. Y desearán responder a esa expectativa por el amor que nos tienen. Aprenderán así, poco a poco a socializarse, a crecer como personas autónomas, libres, con normas y reglas incorporadas para poder compartir y convivir en la sociedad que les toca vivir. Si nos manejamos con premios y castigos, solo lograremos un adiestramiento, pero no un verdadero aprendizaje que los ayude a ser felices y libres.

Nota basada en el libro "Criando hijos, creando personas", de la Lic. Alejandra Libenson

No hay comentarios.:

Publicar un comentario